La Morada da un paso decisivo en su proyecto firma un préstamo hipotecario y un préstamo participativo con Coop57 y la participación de La Dinamo. El valor total de los préstamos asciende a 1,3 millones de euros que posibilitan la financiación total de la cooperativa de vivienda que se encuentra en proceso de construcción desde octubre de 2022.

Es clave la financiación de servicios financieros éticos como Coop57 que realizan una apuesta clara por proyectos que desmercantilizan suelo privado financiando los costes de estos proyectos que no pueden acceder a otras líneas de financiación públicas como el ICO o el ICF. Con el impulso de Coop57 se han conseguido financiar, hasta el momento, tres proyectos acompañados por La Dinamo que han movilizado suelo privado, La Morada en Barcelona, La Titaranya en Valls y Copsant en Balestiu.


Tanto Coop57 como La Dinamo apuestan por el mantenimiento de la propiedad cooperativa y el uso social del suelo y la vivienda a lo largo del tiempo. El objetivo es desmercantilitzar y socializar patrimonio en beneficio de la comunidad y de entidades de economía social y solidaria y que este no pueda volver a entrar en lógicas especulativas. Mediante proyectos como La Morada, se sigue avanzando en la cooperativización del suelo privado y construyendo proyectos en suelo comunitario.

Además, gracias a la participación de La Dinamo se ha podido conceder también un préstamo participativo con voluntad de permanencia, un préstamo que da estabilidad económica al proyecto ya que se trata de una modalidad de financiación que no está ligada a unos plazos de retorno a corto plazo. La cooperativa podrá posponer su d3evolución hasta que no se haya amortizado la financiación principal.

La Morada se convertirá en el primer proyecto de vivienda cooperativa feminista y LGTBIQ+ en Barcelona que, además, recupera suelo privado y gana terreno a la especulación transformando un solar privado en 12 viviendas VPO.

La Morada es un proyecto colectivo que surge de la necesidad del acceso a una vivienda digna, asequible y sostenible en un contexto de emergencia habitacional. El punto diferencial con otros proyectos de vivienda cooperativa es que La Morada está integrada por mujeres, lesbianas, trans y otras identidades disidentes que apuestan por organizar la vida, los cuidados y los afectos más allá del modelo de la familia nuclear.

La Morada se edificará en un solar vacío que fue comprado del mercado privado por La Dinamo y que después cedió a la cooperativa por 60 años prorrogables a 75. El solar, por lo tanto, pasará de estar en manos privadas en acoger 12 viviendas que se calificarán de Vivienda de Protección Oficial y que ayudarán a contribuir al parque de vivienda pública de Roquetes, un barrio muy castigado por el incremento de precios del alquiler.

El edificio que ubicará a La Morada ha sido diseñado por la cooperativa de arquitectos Lacol de manera que se pueda adaptar a las necesidades de la cooperativa y de las unidades de convivencia a lo largo del tiempo, y teniendo en cuenta criterios de arquitectura feminista, que visibiliza y facilita la gestión colectiva de las tareas de los cuidados. 

Proyectos de vivienda cooperativa como La Morada confrontan las lógicas del libre mercado entendiendo la vivienda desde su valor de uso y creando un parque de vivienda asequible y comunitaria cada vez más grande.


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